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miércoles, 24 de junio de 2015

La gitana dormida


Henry Rousseau, 1897, La Gitana dormida, óleo sobre tela, 140 x 200 cm.
Colección Simon Guggenheim, Nueva York (click sobre la imagen para agrandar)



El propio Rousseau habría de escribir sobre esta obra: “Una negra nómada, tañedora de mandolina, con un cántaro a su lado, duerme profundamente, extenuada por la fatiga. Un león pasa, la huele, pero no la devora. El efecto de la luna es muy poético. La escena transcurre en un desierto árido y la bohemia viste ropa oriental”. Nada más que noche, magia, silencio. Territorio del sueño bajo la luz de la luna. Un aire helado nos roza la mejilla: nos encontramos frente a frente con el retrato del tiempo.


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